Niacinamida, ácido hialurónico y centella, explicados fácil
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Por qué conviene saber qué hace cada uno
No se trata de coleccionar ingredientes de moda, sino de entender qué problema resuelve cada uno para no usarlos al azar.
Ácido hialurónico: el que hidrata
Es un humectante: atrae y retiene agua en la piel. No la rellena por arte de magia ni borra arrugas. Lo que hace es dar agua y confort, y que la piel se vea más tersa y con más luz cuando está bien hidratada. Le sirve a casi todas las pieles, sobre todo a las deshidratadas. Se aprovecha mejor sobre piel ligeramente húmeda y sellando después con crema.
Niacinamida, o vitamina B3: la todoterreno
Es de los ingredientes más versátiles. Ayuda a regular el exceso de grasa, tiene efecto antiinflamatorio que calma, apoya la barrera de la piel, empareja el tono y aporta algo de protección antioxidante. Se lleva bien con casi todo y la toleran incluso las pieles sensibles.
Centella asiática, o cica: la que calma y repara
Conocida como cica o tiger grass, es famosa por calmar el enrojecimiento y la irritación. Sus compuestos activos, como el asiaticósido y el madecasósido, apoyan la reparación de la piel y la barrera, y con el tiempo estimulan el colágeno. Es ideal para piel reactiva o irritada. Eso sí, sus efectos de firmeza son lentos: se notan con uso constante de varias semanas, no de un día para otro.
Juntos funcionan mejor
No compiten, se complementan: el hialurónico hidrata, la niacinamida regula y fortalece, y la centella calma y repara. Por eso los vas a ver seguido en la misma fórmula.
Son parte de lo que usamos en Sklin, elegidos por lo que aportan a la piel y no por sonar bien en la etiqueta.
Este contenido es informativo y no sustituye la valoración de un dermatólogo.

