Hidratar, nutrir y calmar: por qué no son lo mismo

Hidratar, nutrir y calmar: por qué no son lo mismo

Tres necesidades distintas

Hidratar, nutrir y calmar suenan casi igual, pero atienden problemas diferentes. Confundirlos es la razón por la que a veces usas producto tras producto y tu piel no mejora.

Hidratar es dar agua

Hidratar significa aportar y retener agua en la piel. Se hace con humectantes, ingredientes que atraen y retienen agua, como el ácido hialurónico y la glicerina. Es lo que necesita una piel deshidratada: opaca, tirante y con líneas finas.

Nutrir es dar lípidos

Nutrir es reforzar la capa grasa que mantiene sellada la barrera de la piel. Se hace con emolientes y oclusivos: aceites, mantecas y ceramidas. Es lo que pide una piel seca de por sí o una barrera desgastada, que se siente áspera y descama. La diferencia clave: el agua hidrata, los lípidos sellan y nutren. Una misma piel puede necesitar las dos cosas.

Calmar es bajar la inflamación

Calmar es reducir el enrojecimiento y la reactividad. Aquí entran activos como la centella asiática, la niacinamida o la avena. Es lo que necesita una piel irritada, sensible o que reacciona a todo.

Cómo saber cuál te toca

Si se ve opaca y tirante pero no descama, te falta agua: hidrata. Si se siente áspera, descama y tira, te faltan lípidos: nutre. Si se pone roja, arde o pica con facilidad, está reactiva: calma. Y sí, a veces son dos a la vez. Lo importante es dejar de aplicar cosas al azar y empezar por lo que tu piel está pidiendo.

Por eso en Sklin pensamos cada producto por la necesidad que resuelve y no por la moda del momento.

Este contenido es informativo y no sustituye la valoración de un dermatólogo.

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